Webs para negocios · Accesibilidad 9 min de lectura

Accesibilidad web para empresas: qué exige la ley, qué tiene que ver con Google y un caso real

Una web accesible es una web que puede usar cualquiera: quien ve mal, quien no puede usar el ratón, quien tiene 80 años o quien la abre en el móvil a pleno sol. Desde junio de 2025, para una parte de las empresas, además, es una obligación legal. Aquí va qué exige la ley y a quién, qué tiene que ver de verdad con Google y con la IA, y cómo lo resolvimos en una web que acabamos de publicar.

Toni Delgado

Plataforma e integraciones de IA · Automix Labs

Sin rodeos

  • Para una parte de las empresas ya es ley. Desde el 28 de junio de 2025 la Ley 11/2023 exige accesibilidad, entre otros, al comercio electrónico dirigido a consumidores. Las microempresas que prestan servicios están exentas.
  • No te sube en Google por sí sola. Google no la cuenta como factor de posicionamiento. Pero comparte la mitad del trabajo con el SEO: estructura, textos alternativos, enlaces con nombre, velocidad y móvil.
  • Se puede medir, y conviene hacerlo. La web de Letamendi Motor tiene 100 de accesibilidad en Lighthouse en móvil y escritorio, y 0 errores en el validador del W3C en sus 6 páginas.

Qué es y a quién afecta

Accesibilidad web es que cualquier persona pueda leer, entender y usar tu web, tenga la capacidad que tenga y la use con lo que la use: ratón, dedo, teclado, voz o un lector de pantalla que le lee el contenido en voz alta.

No es un nicho. Según la última encuesta de discapacidad del INE, en 2020 había en España 4,38 millones de personas que declaraban alguna discapacidad o limitación: casi 95 de cada mil habitantes. El 75,4 % tenía 55 años o más. Y de las personas con discapacidad de seis años en adelante, el 39,4 % tenía dificultades para usar las tecnologías de la información. Cuatro de cada diez tienen problemas con la tecnología, que es justo el canal por el que cada vez más empresas atienden, venden y dan citas.

Y beneficia a mucha más gente que a quien tiene una discapacidad reconocida. Un buen contraste es lo que permite leer el móvil al sol. Un botón grande es lo que se acierta con el pulgar mientras se sujeta otra cosa. Un formulario que explica qué ha fallado es lo que evita que tu cliente de 70 años se rinda a la tercera. La accesibilidad, bien hecha, no se nota: simplemente la web funciona.

Lo que dice la ley (y a quién no obliga)

La norma europea es la Directiva (UE) 2019/882, conocida como Acta Europea de Accesibilidad. Su artículo 31 obliga a los países a aplicarla a partir del 28 de junio de 2025. En España se incorporó con la Ley 11/2023, de 8 de mayo, cuyo título I (el de accesibilidad) entró en vigor esa misma fecha.

A qué servicios se aplica

No a todas las webs. El artículo 2 da una lista cerrada de servicios prestados a consumidores (particulares, no empresas):

  • Comercio electrónico: servicios a distancia, por web o app, para celebrar un contrato con un consumidor.
  • Servicios bancarios para consumidores.
  • Comunicaciones electrónicas (telefonía, internet) y servicios de acceso a contenidos audiovisuales.
  • Webs, apps y billetes electrónicos del transporte de viajeros en avión, autobús, tren y barco.
  • Webs y apps de agencias de viajes y turoperadores, y de suministro de luz, agua y gas.
  • Libros electrónicos y redes sociales.

La que más pymes toca es la primera. La ley define el comercio electrónico como los servicios prestados a distancia, por web o app, «al objeto de celebrar un contrato con el consumidor» (anexo VII). Si vendes, reservas o cobras en línea a particulares, estás dentro. Una web que informa y recoge contactos, y donde la venta se cierra en la tienda, en principio no encaja en esa definición. Si tu caso no está claro, que lo mire tu asesor: esto es un resumen, no consejo legal.

Quién está exento y qué plazos hay

  • Las microempresas que prestan servicios. Lo dice el artículo 3.3. La ley considera microempresa la que emplea a menos de 10 personas y cuyo volumen de negocios anual o cuyo balance anual no supera los 2 millones de euros.
  • La carga desproporcionada. Una empresa puede quedar exceptuada si cumplir le supone un coste desproporcionado o cambiar la naturaleza del servicio, pero tiene que justificarlo y hacerlo lo más accesible posible igualmente (artículo 16).
  • Contratos anteriores. Los contratos de servicios firmados antes del 28 de junio de 2025 pueden seguir sin cambios hasta que venzan, con un máximo de cinco años desde esa fecha (disposición transitoria única).
  • Contenido que no es tuyo o que es archivo. Quedan fuera, entre otros, los contenidos de terceros que no controlas, los vídeos y documentos publicados antes de esa fecha y las secciones de archivo que ya no se actualizan (artículo 2.4).

Dos detalles que casi nadie cuenta. La ley no cita una versión concreta de las pautas técnicas: pide que la web sea «perceptible, manejable, comprensible y sólida» (anexo I) y presume que cumples si sigues las normas armonizadas que publique la UE (artículo 17). Esos cuatro adjetivos son los cuatro principios de las WCAG, las pautas del W3C, que son la referencia técnica habitual y la que usamos nosotros. Y además de cumplir, hay que explicar en las condiciones generales cómo cumple el servicio (artículo 13.2). En cuanto a las sanciones, la ley no fija multas propias: remite al régimen de cada sector y, en lo que no esté previsto, a la ley general de derechos de las personas con discapacidad (artículo 30).

¿Te sube en Google? La respuesta honesta

No por sí sola. Google lo dice bastante claro en su documentación sobre experiencia de página: sus sistemas de clasificación usan las Core Web Vitals (velocidad de carga, respuesta y estabilidad), y más allá de ellas, el resto de la experiencia de página «no ayuda directamente» a posicionar más alto. La accesibilidad no figura como factor. Si alguien te vende una auditoría de accesibilidad prometiendo subir puestos, está vendiendo de más.

Dicho esto, la mitad del trabajo es el mismo. Muchas de las cosas que hacen una web accesible son las que ayudan a que Google, y los asistentes de IA que leen la web para responder, entiendan qué hay en ella:

Texto alternativo en las imágenes

Para las personas
Quien usa un lector de pantalla oye qué muestra la foto en vez de «imagen».
Para Google y la IA
Google usa el texto alternativo, junto con visión artificial y el resto de la página, para entender la imagen. (Google: buenas prácticas de imágenes)

Enlaces que dicen adónde llevan

Para las personas
Un lector de pantalla puede listar solo los enlaces; diez «haz clic aquí» seguidos no sirven de nada.
Para Google y la IA
Google pide texto de enlace descriptivo y pone «haz clic aquí» como ejemplo de lo que no hay que hacer. (Google: enlaces rastreables)

Contenido en texto, no dentro de imágenes

Para las personas
Se puede ampliar, traducir y leer en voz alta.
Para Google y la IA
Para aparecer en las respuestas con IA de Google no hace falta nada especial, pero sí que lo importante esté en texto. (Google: funciones de IA y tu web)

Velocidad y una página que no salta al cargar

Para las personas
Nadie pulsa el botón equivocado porque la página se haya movido.
Para Google y la IA
Las Core Web Vitals son lo único de la experiencia de página que Google dice usar para clasificar. (Google: experiencia de página)

Encabezados en orden

Para las personas
Quien no ve la pantalla salta de sección en sección como en un índice.
Para Google y la IA
Buscadores y asistentes leen el HTML, no el diseño: un índice limpio les pone fácil saber de qué va cada parte.

Y hay un efecto que no tiene que ver con los buscadores, sino con vender: un formulario que explica el error se termina de rellenar; uno que dice «campo no válido» y nada más, se abandona. No tenemos una cifra universal que darte, y desconfía de quien te la dé. Pero cada contacto que se pierde en un formulario es un cliente que ya había decidido escribirte.

Caso real: la web de Letamendi Motor

Letamendi Motor es concesionario oficial CUPRA en Barcelona, con exposición en Balmes y taller oficial, los dos en el Eixample. Les hicimos la web nueva y la publicamos en octubre de 2026. Por lo que hemos visto arriba, una web así (informa y recoge peticiones de prueba y de cita) en principio no estaría obligada por la ley. La hicimos accesible igual, porque es lo que hace que funcione para todos sus clientes.

Portada de letamendimotor.com en escritorio: titular «Tu CUPRA, en pleno Eixample», botones «Pide tu prueba de conducción» y «Ver la gama», y debajo las direcciones de la exposición y del taller.
Escritorio, 1.440 px de ancho.
La misma portada en un móvil de 375 píxeles de ancho, con el titular en tres líneas, los dos botones a todo el ancho y una barra inferior fija con los accesos Llamar, Cita taller y Prueba.
Móvil, 375 px.

Lo que medimos el 19 de octubre de 2026

Sobre la web publicada, no sobre una copia de pruebas. Lighthouse es la herramienta de Google que audita una página; el validador del W3C comprueba que el HTML está bien escrito.

Resultados de Lighthouse en letamendimotor.com, en móvil y en escritorio
LighthouseMóvilEscritorio
Rendimiento89100
Accesibilidad100100
Buenas prácticas100100
SEO100100
LCP (carga de lo principal)2,9 s0,7 s
CLS (saltos al cargar)00

Y en el validador del W3C, 0 errores en las 6 páginas.

El 89 de rendimiento en móvil no es un 100, y no lo vamos a maquillar. Lighthouse simula un móvil modesto con una conexión lenta, y en esas condiciones lo principal de la portada tarda 2,9 s en pintarse, algo por encima de los 2,5 s que Google considera buenos. En escritorio son 0,7 s. Y en las dos versiones la página no da ni un salto mientras carga (CLS 0).

Lo que corregimos para llegar ahí

  1. Ningún texto por debajo de 12 px

    Las etiquetas pequeñas en mayúsculas y con letras espaciadas quedan muy bien en un diseño de concesionario y se leen fatal en un móvil. Las subimos a 12 px como mínimo.

  2. Enlaces que se pueden tocar con el dedo

    Cada enlace o botón suelto mide al menos 24 px de alto, que es lo que pide el criterio 2.5.8 de las WCAG 2.2. Los enlaces dentro de una frase quedan exentos.

  3. Grises que se leen

    Varios textos grises sobre fondo oscuro daban un contraste de 3,9:1. El nivel AA pide 4,5:1 para el texto normal; los subimos por encima.

  4. Pestañas que funcionan con teclado

    El selector de modelos son pestañas. Ahora se anuncian como pestañas a un lector de pantalla (roles ARIA correctos) y se manejan con las flechas, Inicio y Fin, como cualquier pestaña del sistema.

  5. El logo se llama igual que lo que pone

    El nombre que oía un lector de pantalla en el logo no coincidía con su texto visible. Quien usa control por voz dice lo que ve, así que tienen que ser iguales (criterio 2.5.3).

  6. HTML válido

    Un bloque de estilos colocado donde no tocaba invalidaba el HTML. Lo movimos a la hoja de estilos y el validador del W3C pasó a 0 errores en las 6 páginas.

El formulario: errores que dicen qué corregir

El formulario de prueba de conducción valida el teléfono y el correo con las mismas reglas en el navegador y en el servidor, así que lo que el navegador acepta, el servidor también. Y cuando algo no cuadra, el mensaje no dice «formato no válido», sino algo que se puede seguir:

«Escribe un teléfono válido, por ejemplo 600 123 456».

Las imágenes: del tamaño de cada pantalla

Cada foto se sirve en formatos modernos (AVIF o WebP, según lo que admita el navegador) y al tamaño de la pantalla que la va a mostrar, no al del original. La foto principal pasa de 400 KB a 16 KB en un móvil. Menos datos, carga antes, y quien tiene mala cobertura no se queda mirando un hueco.

Una advertencia para no engañarnos: un 100 en Lighthouse no es un certificado. El propio W3C avisa de que las herramientas no pueden comprobarlo todo y hace falta criterio humano. Que unas pestañas se manejen con el teclado o que un mensaje de error se entienda no lo mide ninguna puntuación: hay que probarlo.

Lo que puedes pedirle a quien te haga la web

No hace falta saber programar para comprobar casi nada de esto. Son siete cosas, y las cuatro últimas las puedes probar tú en cinco minutos:

  1. Un informe de Lighthouse, en móvil y en escritorio

    Lo puedes sacar tú en PageSpeed Insights pegando la dirección de tu web. Pide 100 en accesibilidad y fíjate en el móvil, que es el que suele suspender.

    Abrir PageSpeed Insights
  2. 0 errores en el validador del W3C

    Es gratuito y oficial. Un HTML con errores no es necesariamente inaccesible, pero es una señal de cuánto cuidado hay detrás.

    Abrir el validador del W3C
  3. Contraste de al menos 4,5:1 en el texto

    Pregunta en concreto por los grises claros y los textos sobre fotos. Si el texto es grande, el mínimo baja a 3:1.

  4. Recorrer la web solo con el teclado

    Pulsa el tabulador desde arriba. Tienes que ver siempre dónde estás y poder llegar a todo: el menú, los botones y el formulario.

  5. Texto alternativo en las imágenes que dicen algo

    Las fotos de producto, los gráficos y los logos de clientes, sí. Las decorativas se marcan como tales para que no molesten.

  6. Ampliar al 200 %

    Con el zoom del navegador al 200 %, el texto tiene que seguir leyéndose sin que nada se monte ni se corte.

  7. Un formulario que explica los errores

    Rellénalo mal a propósito: un teléfono con letras, un correo sin arroba. Tiene que decirte qué corregir, en español, sin perder lo que ya habías escrito.

Webs para negocios

¿Cómo saldría tu web en esta prueba?

Hacemos webs para negocios con este mismo estándar: medidas antes de publicar, rápidas en el móvil y con el formulario conectado a tu CRM para que ningún contacto se quede en un buzón. Si ya tienes web y quieres saber cómo está, cuéntanoslo.

Fuentes

Los datos de Letamendi Motor son mediciones propias sobre letamendimotor.com del 19 de octubre de 2026. Las citas de la ley y de la directiva remiten a sus artículos en los textos oficiales.

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